Una cuna desvencijada y una enorme cama de roble. Esos fueron su primer y su último lecho. Apenas si había un trapo sucio y viejo debajo de él el día de su nacimiento, pero ahí donde ahora estaba acostado las sábanas de seda eran infaltables. No hacía falta mucho más en ninguna de las dos ocasiones, porque ambos días ocurrieron en verano. En su cabeza se sucedían momentos y recuerdos, pero llegó a la conclusión de que, en este momento cúlmine, el único otro acontecimiento que se igualaba en importancia era el de su nacimiento. No era que recordara su nacimiento, pero se lo habían relatado tantas veces que pensaba que podía recordarlo. Sus contextos resultaban tan distintos que permanentemente le recordaban de dónde había salido, cómo había nacido, cómo se había criado y cómo un golpe de suerte lo había cambiado todo para siempre. Entonces pensó en esa casa de barro con una habitación que no se terminaba de diferenciar de la cocina. Esa casa que entraba varias veces en esta nueva casa d...
¿Hay definición más trillada de la comedia que una caída? Un tropezón, un paso mal dado, algo en el piso que hace resbalar. Es risa fácil. A menos que la caída sea preocupante. Bueno, quizás haya risa y después preocupación. Creo que eso pasó alrededor mío cuando me caí. Bueno, me caí un montón de veces, pero esa fue LA caída. Entre adolescentes ver que alguien cae en una clase de educación física debe ser como un premio impensado, distiende. El problema es cuando se ve que la persona que cae rebota con la cara contra el playón de hormigón. Yo había empezado a usar los lentes de contacto pocos días antes y con los lentes de contacto las distancias se miden diferente respecto a los lentes aéreos, así que cuando puse las manos para amortiguar la caída ya estaba contra el piso y sólo sirvió para rasparmelas. Si nunca usaron ambos tipos de lentes, no saben de lo que hablo así que no hay chance de desacreditarlo. No sé si demoré en levantarme, no tengo ese recuerdo, pero sí sé que había gen...
Caminamos juntos las últimas cuadras, pero esta vez ya no íbamos de la mano. Eso ya no estaba, ya no existía. Ya no había “vos y yo”, ahora era “vos” y “yo”. Ya no había un futuro, ahora había dos. Y así, tratando de disfrutar los últimos momentos, caminé a tu lado. Como si no fuera la última vez, como si fuera cualquier otra caminata que hubiéramos tenido, como si fuera la primera. Nos detuvimos y nos miramos. El silencio no terminaba de ser incómodo. Te dije "Te amo" . Me dijiste "Yo también" . Te dije "Hasta siempre" . Acaricié tu cara, tomé tu mano. Me dijiste "Adiós" . Besé tu mejilla. Y así te vi perderte entre el ruido y la gente. Te vi desaparecer entre el decorado. Radiante y hermosa, como siempre. Así te vi alejarte por última vez. Pero como no me alcanzaron esos momentos decidí escribirte estas palabras, que espero que leas y no terminen en un tacho de basura. Alguna vez leí que el genio deviene de la infelicidad y el desamor en el...
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